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Carolina Torres : de Facatativá a Sant Cugat del Vallés

Carolina Torres : de Facatativá a Sant Cugat del Vallés
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Carolina Torres Granada nació en Bogotá, bajo el signo de Libra, el 10 de octubre de 1961. Fue el décimo vástago de una familia numerosa de once hermanos. Su padre, Alfredo, era originario de Santander, y su madre, Marina, de Antioquia. En esa época, todavía, un gran número de familias colombianas, sobre todo paisas, tenían muchos hijos.

Alfredo Torres, Padre de Carolina

Alfredo Torres era ingeniero. Militaba en el Partido Liberal Colombiano y como tal sufrió una cierta persecución política a partir del 9 de abril de 1948, fecha recordada como “el bogotazo”, la terrible revuelta que asoló Bogotá a raíz del asesinato del líder liberal, y candidato a la presidencia de la república, Jorge Eliecer Gaitán.

La familia de Carolina vivió en diferentes ciudades de Colombia, al ritmo de las obras que emprendía el padre. Tunja y Medellín, entre ellas. A comienzos de los años sesenta, al poco tiempo de nacer Carolina, la familia se trasladó de Bogotá a Facatativá (popularmente conocida con el diminutivo de Faca), donde el padre tenía unos contratos para trabajar en la construcción de varias carreteras.

Facatativá es una población a 36 km de Bogotá, que hoy en día pertenece a la región metropolitana de la capital. Su nombre, de ascendencia indígena, significa “cercado fuerte al final de la llanura”. En esta población la familia Torres vivió durante doce años. Allí nació la menor y la última hija del matrimonio Torres, Fernanda, y también allí inició Carolina sus estudios en el Instituto Técnico Femenino.

Todo transcurría con la tranquilidad habitual de la vida en una pequeña localidad. Pero dos acontecimientos terribles cambian para siempre la historia de esta familia. Los padres mueren prematuramente con solo cinco años de diferencia: la madre con 43 años, en 1969; y el padre con 51 años, en 1973. El panorama se complica para esta familia numerosa que se encuentra, de forma inopinada, huérfana y sola frente a su destino.

A grandes males, grandes remedios. Cecilia, la hermana mayor, se hace cargo de liderar a la familia. La primera decisión es trasladarse a Bogotá. Alquilan la casa de Faca y consiguen otra en Bogotá, en el barrio Los Álamos. Cecilia consigue un trabajo en la revista Cromos. Tanto Carolina, como todos sus hermanos, reconocen la esforzada labor de esta hermana que tuvo que tomar el rol de padre y madre al mismo tiempo para sacar adelante a  un pequeño ejército de hermanos. Con la colaboración de los mayores, claro está, pero con un innegable don de liderazgo.

Pasan los años y otro acontecimiento cambia de nuevo el rumbo de los Torres Granada. Una de las hermanas mayores, Margarita, separada de su primer marido, se casa en segundas nupcias con un ingeniero de Bavaria. Emprende entonces un viaje en barco a Barcelona, donde termina por quedarse definitivamente con su hija de tres años. Es Margarita quien empieza a llamar a sus hermanas para que vengan a España. De esta manera, por un azar del destino, un emplazamiento tan lejano y tan fuera de la órbita de intereses de los Torres, como Barcelona, se convierte en una opción de vida para varios de sus miembros.

Margarita vivía en Montcada i Reixac, un municipio del área metropolitana de Barcelona, situado en la comarca del Vallés Occidental. La primera de las hermanas en llegar a Montcada es Cecilia, la mayor, en 1976. Le sigue la menor, Fernanda, en 1977. Y Carolina, con 18 años, en 1980.

Lo primero que hace Carolina en Montcada es iniciar los trámites para convalidar sus estudios de bachillerato. Luego emprende estudios de secretariado y contabilidad. Mientras estudia trabaja cuidando niños en Granollers para pagarse sus gastos.

En Montcada conoce a un diseñador gráfico, Jordi Turbau, que será su futuro marido. Ella tiene 23 años y él 31. En 1984 unen sus vidas con un detalle histórico : fue el primer matrimonio civil celebrado en el Juzgado de Montcada i Reixac. Los primeros 3 años de vida en común los pasan con los padres de Jordi en Torre Baró. Carolina trabaja en la sociedad EUREST, una empresa del sector de la alimentación. En junio de 1986 Carolina alumbra gemelos, Marc y Ricard. Crece la familia, y en 1987 terminan la construcción de su casa en Sant Cugat del Vallés.

Jordi, su marido, monta una empresa de diseño gráfico y publicidad con un socio, Turbau i Madirolas, y llegan años de mucho trabajo y éxito profesional. Era una época de fuerte crecimiento en España y las empresas de comunicación vivían un gran momento.

En el entretanto, las hermanas de Carolina también se casaron con españoles: Marta con un médico; Cecilia con un técnico de la SEAT; Fernanda con un técnico independiente.

 

Carolina y sus hermanas  en España.

Carolina abandona la empresa de alimentación y tras dos experiencias de trabajo con la diseñadora de interiores Adriana Barnils, y en el Museo Barbier Mueller de Arte Precolombino, de Barcelona, recala, como administrativa, en el Centro de Atención Primaria (CAP) de Sant Cugat, en la sección dedicada a la atención mental. Un lugar de trabajo que la ha sensibilizado con los problemas cotidianos de las personas con trastornos psicológicos.

Carolina es una persona que ha sabido adaptarse a su entorno. Opina que se debe tener una mentalidad muy abierta para entender el país de acogida. Si se miran las cosas bajo este prisma, todas las puertas se abren. Se propuso hablar catalán y hoy es su segunda lengua.

El haberse adaptado tan bien no le ha impedido a Carolina conservar sus raíces y ser una entusiasta de Colombia. Entusiasmo que ha contagiado a sus amigos españoles. En más de una ocasión se los ha llevado a conocer Colombia y todos han vuelto encantados del viaje.

La vida ha seguido su curso y en este 2017 a Jordi, entre su afición a las plantas y sus paseos en Harley Davidson, le ha llegado la jubilación. Carolina sigue en el CAP, y cuando tiene la oportunidad salta de la sardana al vallenato para satisfacción de sus bifurcados afectos. Los hijos, Marc, con estudios de gestión aeronáutica, y Ricard, enfermero, trabajan y ya tienen sus respectivas parejas.