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El marcapasos : un hallazgo colombiano

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El marcapasos : un hallazgo colombiano

Pocos inventos en el campo de la medicina han salvado tantas vidas como el marcapasos.

Se trata de un pequeño dispositivo que funciona con pilas. Su colocación es subcutánea en el lado izquierdo del pecho y debajo de la clavícula. Este artilugio tiene la función de percibir en qué momento el corazón late de forma irregular. Cuando esto ocurre, el marcapasos envía una señal al corazón que le permite recuperar el ritmo correcto de los latidos.

El invento de este dispositivo se debe al doctor Jorge Reynolds Pombo, colombiano, ingeniero electrónico. En 1958, el doctor Reynolds era un joven científico, obsesionado con la idea de crear un mecanismo que tuviera como objetivo proporcionar estímulos eléctricos al corazón de pacientes con cardiopatías severas. En su empeño tuvo como firme aliado al doctor Alberto Vejarano Laverde, cofundador de la Clínica Shaio, de Bogotá.

En diciembre de 1958 se presentó la oportunidad de experimentar en una persona las experimentaciones que estaba llevando a cabo el doctor Reynolds con perros y sapos. A la Clínica Shaio había llegado un cura ecuatoriano, Pedro Flórez,  prácticamente desahuciado, con un bloqueo  aurículoventricular completo. La única posibilidad de salvarlo era implantarle un aparato individual que reemplazara el sistema eléctrico natural. El doctor Reynolds, con solo 22 años de edad, ante la total conformidad del sacerdote ecuatoriano que se ponía en sus manos y en las de Dios, y con la autorización de la Clínica Shaio, se dispuso a colocar, por primera vez en en el mundo, el primer marcapasos externo. Fue una noche de diciembre de 1958, en Bogotá, y con la ayuda de ocho médicos.

El marcapasos era un armatoste que pesaba 45 kilos y necesitaba una carretilla para transportarlo. Estaba conectado, por un lado a una batería de automóvil y por el otro al tórax del paciente, mediante un cable de 5 metros de largo. El padre Flórez sobrevivió a la prueba y murió a los 107 años.

Han pasado más de 50 años desde el primer marcapasos del doctor Reynolds y, en la actualidad, son del tamaño de una caja de cerillas. Sin embargo, el doctor Reynolds, que es consultor de las grandes industrias internacionales dedicadas a la fabricación de marcapasos, prevé que estos dispositivos en el futuro tendrán el tamaño de la cuarta parte de un grano de arroz; no necesitarán baterías, pues se recargarán con la propia energía del corazón; y podrán ser monitoreados por internet. Además, su implantación se hará utilizando la cirugía ambulatoria.

El doctor Reynolds ostenta un título especial : es el único miembro de la Academia Colombiana de Medicina que no es médico. Su dedicación al estudio del corazón de los seres vivos le he llevado a estudiar este órgano en otras especies. En compañía de Jacques Cousteau estudió el corazón de las iguanas marinas. Y es un gran especialista en el corazón de las ballenas. En muchas ocasiones se ha sumergido en submarinos para explorar a estos grandes cetáceos. Su acercamiento al corazón más grande entre los animales, le ha permitido aplicar nuevas técnicas relacionadas con la nanotecnología y los minúsculos marcapasos del futuro.

Tampoco el arte ha escapado a las inquietudes del doctor Reynolds. Ha conseguido llevar el canto de las ballenas hasta la catedral de sal de Zipaquirá, a través de un sofistiacado sistema de boyas en contacto con un sistema satelital. El resultado, extraordinario, ha sido un concierto de la soprano colombiana Martha Senn, acompañada por un coro de ballenas jorobadas del océano Pacífico.