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El tesoro de los quimbayas

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El tesoro de los quimbayas

 

Corría el año 1892 y España celebraba con gran pompa el cuarto centenario del descubrimiento de América. Con motivo de esta conmemoración, el presidente de Colombia de la época, Carlos Holguín Mallarino, le donó a la reina de España, María Cristina de Habsburgo-Lorena, una magnífica colección de 122 piezas precolombinas de oro, que se conocen con el nombre de “el tesoro de los quimbayas”.

El tesoro completo en cuestión fue encontrado en 1890 en lo que es en la actualidad el departamento del Quindío, poblado en la antigüedad por la cultura quimbaya. Las piezas que componían el tesoro formaban parte del ajuar funerario de seis personajes relevantes, enterrados en dos tumbas. Se trataba de 433 piezas con un peso de 21,2 kilos. El lote terminó en manos del comerciante Domingo Álvarez. El presidente Holguín, al conocer la existencia del tesoro, ordenó que se negociara su compra, y el encargado de llevar a cabo la misión -que se realizó con éxito- fue Marco Fidel Suárez, quien dos décadas más tarde sería presidente de Colombia.

El presidente Holguín justificó el regalo de 122 piezas de esta valiosa colección como el pago a España por sus oficios de intermediación en un pleito fronerizo con Venezuela, cuyo fallo benefició a Colombia.

El 4 de mayo de 1893 se materializó la donación en Madrid, siendo presidente de Colombia Miguel Antonio Caro, cuñado de Holguín, y ministro de relaciones exteriores Marco Fidel Suárez.

La restitución a Colombia del tesoro de los quimbayas ha sido una obsesión para la mayoría de los gobiernos colombianos desde entonces. Se argumenta, que el presidente Holguín no fue autorizado por el Congreso de Colombia para efectuar la donación, como era preceptivo.

Los embajadores colombianos en Madrid, tal y como Belisario Betancur, han luchado con denuedo para conseguir la devolución del tesoro, que hoy reposa en el Museo de América de la capital española. Prpósito que no se ha conseguido.

Ahora, la Corte Constitucional de Colombia ha tomado cartas en el asunto, y el país tiene renovadas esperanzas en que el nuevo rey de España, Felipe VI, con grandes amigos entre políticos e intelectuales colombianos, sea más receptivo a las demandas colombianas de la justa devolución de una parte del patrimonio nacional de gran significación histórica y cultural.