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Treinta años sin Eduardo Carranza

Treinta años sin Eduardo Carranza

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El 13 de febrero de este año se ha cumplido el 30 aniversario de la muerte del insigne poeta colombiano Eduardo Carranza.

Muy vinculado a España, y a los intelectuales españoles de su generación, fue consejero cultural de la embajada de Colombia en Madrid entre 1951 y 1958. Obtuvo aquí la Medalla de Honor de Cultura Hispánica y la Gran Cruz de Isabel La Católica.

Eduardo Carranza nació en Apiay, en los llanos Orientales, en 1913. Después de vivir en varias ciudades del interior del país su familia se trasladó a Bogotá en 1925. Allí  estudio Eduardo Carranza la carrera de magisterio y consiguió el título de maestro, del cual se sintió siempre muy orgulloso y que pudo ejercer en colegios de segunda enseñanza.

En 1935 funda, junto a los poetas Jorge Rojas, Arturo Camacho Ramírez y Carlos Martín, el grupo Piedra y Cielo, al que se unen otros intelectuales como Tomás Vargas Ososrio y Daniel Samper. Este grupo se inspiraba en la tradición clásica de la literatura española, con Juan ramón Jiménez como figura emblemática, en contraposición a los vanguardistas de la época. El piedracelismo, que se convirtió en un influyente movimiento en la vida cultural colombiana, tuvo como medio de difusión una revista llamada Cuadernos de poesía de Piedra y Cielo.

Carranza dirigió a lo largo de su vida varias publicaciones de carácter cultural, tales y como Revista de las Indias, Revista del Rosario, Revista de la Universidad de los Andes. Como columnista, publicó sus crónicas en los diarios ABC, de Madrid, y El Nacional, de Caracas.

Entre 1945 y 1947 fue Agregado Cultural en Santiago de Chile, donde trabó amistad con Pablo Neruda y Nicanor Parra.

Dirigió la Biblioteca Nacional de Colombia entre 1948 y 1951.

Poeta de hondas motivaciones intimistas, su voz se sumerge en la exploración de los pliegues más recónditos del ser humano, a los que llega con un respeto casi religioso por el objeto de su lírica.

Eduardo Carranza murió en Bogotá el 13 de febrero de 1985. Desde 1990 se instituyó en Colombia un premio literario que lleva su nombre.

Como cierre a esta nota dedicada a la efemérides del poeta Carranza, les invitamos a leer uno de sus poemas.

 

 

El olvidado

                                                         A Jorge Gaitán Durán

Ahora tengo sed y mi amante es el agua.
Vengo de lo lejano, de unos ojos oscuros.
Ahora soy del hondo reino de los dormidos;
allí me reconozco, me encuentro con mi alma.

La noche a picotazos roe mi corazón,
y me bebe la sangre el sol de los dormidos;
ando muerto de sed y toco una campana
para llamar el agua delgada que me ama.

Yo soy el olvidado. Quiero un ramo de agua;
quiero una fresca orilla de arena enternecida,
y esperar una flor, de nombre margarita,
para callar con ella apoyada en el pecho.

Nadie podrá quitarme un beso, una mirada.
Ni aún la muerte podrá borrar este perfume.
Voy cubierto de sueños, y esta fosforescencia
que veis es el recuerdo del mar de los dormidos.

Eduardo Carranza