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Un científico colombiano con cráter en la Luna

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La mayoría de los colombianos hemos tenido en nuestras manos un billete de 20.000 pesos. Pero pocos saben que el señor de bigotes que ilustra la parte derecha del billete fue Julio Garavito Armero, un científico colombiano cuyo sesquicentenario de su nacimiento se cumple este año.

Julio Garavito nació en Bogotá en1865 y murió en la misma ciudad en 1920.

Hijo de un comerciante, con poca fortuna en los negocios, tuvo que trabajar desde muy joven para pagarse los estudios. En 1881 ingresó en el colegio de San Bartolomé, en Bogotá. En 1884 recibió el grado de bachiller en Filosofía y Letras. En 1885 debió interrumpir los estudios a causa de la guerra civil y tuvo que trabajar para subsistir hasta1887. Sin embargo, como autodidacta, se dedicó al estudio de las matemáticas, disciplina por la que sentía auténtica pasión.

Pasada la guerra civil, se reabre la Facultad de Ingeniería en Bogotá y Julio Garavito comienza sus estudios superiores. Durante la carrera se distinguió en cálculo infinitesimal y astronomía. Simultáneamente a sus estudios de ingeniería, Garavito optó por el título de Profesor de Matemáticas, para lo cual presentó en junio de 1891 el trabajo titulado Forma de la sección meridiana de un manómetro de aire comprimido para que la graduación sea uniforme. Ese mismo año finalizó sus estudios de ingeniería con una tesis dedicada a la construcción de puentes titulada Método general para el estudio de las armaduras triangulares, aplicado al estudio de la armadura Warren.

En 1893 ya era director del Observatorio Astronómico. Fue catedrático de cálculo infinitesimal, . mecánica racional y astronomía hasta su muerte. La guerra civil de los mil días (1899-1902) dificultó el ejercicio de todas las actividades en Colombia y afectó, por supuesto, a la ciencia y a la vida universitaria. Al terminar la guerra, Garavito le propuso al gobierno nacional que el Observatorio Astronómico emprendiera el levantamiento de una cartografía del país, con cuidadosos procedimientos astronómicos, basados en la determinación de la latitud de Bogotá.

Así nació la Oficina de Longitudes, entre cuyas acciones más importantes se contaron el establecimiento de las fronteras de Colombia y la publicación de cartografía general del país y de sus regiones.

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Ya en el siglo XX dio conferencias sobre temas económicos y empezó a publicar artículos sobre el tema en la Revista Nueva, publicación especializada de la época.

La actividad docente y científica de Julio Garavito fue reconocida con numerosas distinciones. Fue miembro supernumerario de la Sociedad Colombiana de Ingenieros; de la Geográfica de Lima; de la Astronómica de Francia; de la Belga de Astronomía.

Un trabajo suyo sobre la Luna fue citado por Brouwer y Clemente en Mhetods of Celestial Mechanics (1961).

En el XIV Congreso de la Unión Astronómica Internacional, celebrado en Brighton en 1970, se asignaron los nombres de los cráteres localizados en la cara oculta de la Luna.

A uno de estos cráteres se le dio el nombre de Julio Garavito Armero.

El cráter Garavito se emplaza en la cara oculta de la Luna a 48 grados de latitud sur y 157 grados de longitud oeste; tiene un diámetro de unos 80 km y se encuentra rodeado por un escarpado de unos 3000 m con un fondo casi plano. Está escoltado por otros cuatro cráteres menores que llevan los nombres de Garavito C, D, Q y Y.

Un colombiano en la Luna, y para siempre. Sí señor…

 

Matemático, ingeniero, astrónomo y erudito nació en Bogotá el 5 de Enero de 1865 y falleció en Bogotá el 11 de Marzo de 1920.

En 1881, ingresó al Colegio Mayor de San Bartolomé, donde realizó sus estudios bajo la tutela laica y el estímulo del matemático Manuel Antonio Rueda Jara, autor de la aritmética, el álgebra y la contabilidad que se dictaban entonces. Fue en el San Bartolomé donde Garavito Armero mostró claras inclinaciones para las ciencias matemáticas y astronómicas, para finalmente graduarse como Bachiller en Filosofía y Letras en 1884.

Tres años tuvo que esperar hasta que se reabrió la Escuela de Ingeniería de la Universidad Nacional en 1887, pues por una de las guerras civiles había permanecido cerrada. Ya en la Facultad mostró sus inmensas dotes para las matemáticas y su seriedad como estudiante que le permitieron convertirse en ayuda para los condiscípulos, quienes se beneficiaban con sus explicaciones adicionales y aclaratorias. Aún como estudiante, publicó su primer trabajo, que consistía en la resolución de un problema planteado por el Ingeniero Abel Bravo, oriundo de Panamá.

Eso lo hizo amigo de ingenieros ya graduados, siendo Rafael Nieto París, profesor de astronomía y geodesia, uno de quienes tuviera un trato más cercano con él, al igual que Andrés Ángel Arroyo Urrutia, uno de los fundadores de la Sociedad Colombiana de Ingenieros, SCI.

En aquellos tiempos, a lo largo de la carrera el estudiante podía lograr escalonadamente el título de Agrimensor, al haber cursado los dos primeros años; el de Profesor de Matemáticas, al aprobar los cursos del tercer año; el de Arquitecto, al cumplir los requisitos del cuarto año, y el de Ingeniero Civil, al finalizar el quinto año y haber presentado un trabajo.

Garavito Armero optó primero por el título de Profesor de Matemáticas para lo cual presentó el 4 de junio de 1891 el trabajo titulado “Forma de la sección meridiana de un manómetro de aire comprimido para que la graduación sea uniforme”, dedicado al profesor Arroyo y publicado en 1892 en Anales de Ingeniería, el órgano de difusión de la SCI. Garavito es, hasta donde se conoce información documentada, el primero en graduarse como Profesor de Matemáticas. Es de destacar que Garavito quiso apoyar su solicitud de grado como Profesor de Matemáticas con un trabajo corto de 5 páginas titulado “Demostración del juego de la aguja”, referido a la teoría de probabilidades, uno de los temas matemáticos que lo inquietó, y que fue publicado en Anales de Ingeniería en 1891.

Su Tesis para obtener el título de Ingeniero Civil, también en 1891, se denominó “Método general para el estudio de las armaduras triangulares, aplicado al estudio de la Armadura Warren”, especial para puentes, la cual fue también publicada en Anales de Ingeniería.

Desde 1890 se vinculó como profesor a la Escuela de Ingeniería de la Universidad Nacional de Colombia, donde impartió las cátedras de Cálculo Infinitesimal, Mecánica Racional y Astronomía. En 1892, fue nombrado Director del Observatorio Astronómico, cargo que ocupó hasta su muerte; en 1896, ejerció como Decano de la Facultad de Matemáticas e Ingeniería.

No se contentó Garavito con los campos ya mencionados. Como muestra de sus aficiones literarias, publicó un apólogo llamado “El alcalde de Chepa”, y a partir de 1909 inició la publicación de estudios de índole económica en la Revista Nueva y emprendió una campaña para hacer triunfar sus ideas en este campo. Principió con una conferencia en el famoso Salón Samper, en la que se refirió a las fluctuaciones del cambio y a la desvalorización del papel moneda, que durante la guerra del 99 había alcanzado límites nunca vistos. Él argumentaba que el papel moneda no era sino una contribución forzosa impuesta al país, por no estar preparado para un régimen tributario más racional.

En Pedagogía, mostró ideas novedosas que encerraban conceptos exactos de la psicología infantil y de los métodos propiamente lógicos y naturales para una enseñanza objetiva.
Como pocos personajes colombianos, tuvo la satisfacción de que el Congreso de Colombia dictara la Ley 128 de 1919, la cual ordenaba la edición de sus obras y la erección de un busto en el jardín del Observatorio. Tres meses después, falleció en la misma pobreza en que vivió.

La Asamblea General de la Unión Astronómica Internacional, UIA, reunida en Moscú en 1958, inició el proceso de nomenclatura de los accidentes y detalles que ya se iban conociendo del lado opuesto de la Luna, el que nunca se ve desde la superficie de la Tierra. Ya para el inicio de la década de 1970, los innumerables detalles de esa otra cara de la Luna exigieron una consulta a nivel mundial para proponer nombres, de manera que el Observatorio Astronómico Nacional envió una lista, de la cual fue escogido el nombre de Garavito, cuyo trabajo sobre la Luna había sido citado por Brouwer y Clemente en Methods of Celestial Mechanics en 1961.

El nombre de Garavito fue aceptado durante la reunión de la UIA celebrada en Brighton, Inglaterra, en 1970, y le correspondió un cráter del lado del lado de la Luna oculto a la Tierra, situado en las coordenadas selenográficas de latitud 48° al sur y 157 de longitud oriental.

Tal idea fue acogida y puesta en práctica y dio origen a la Oficina de Longitudes, entidad que se encargó de delimitar las fronteras del país y de publicar mapas totales y regionales de Colombia. Tanto en la determinación de la latitud de Bogotá, basada en la longitud del Observatorio Astronómico, como en otros trabajos de astronomía que emprendió Garavito Armero, es notoria la carencia de los elementos adecuados; sin embargo, su ingenio y recursividad, así como su inmensa capacidad analítica y filosófica, le permitieron subsanar tales falencias, obtener interpretaciones correctas de los valores observados y colocarse frente a los grandes problemas de la mecánica con instrumentos de crítica absolutamente personales, incomprendidos por el medio cultural en donde actuó. Así, en el estudio sobre la meteorología de Bogotá, utilizó un método sencillo consistente en emplear un simple teodolito, el método de Talcott, y distancias circunmeridianas, y con estos elementos pudo establecer las medias meteorológicas con una precisión que todas las observaciones posteriores han confirmado. De igual forma, cuando el 24 de abril de 1901 Julio Garavito observó un cometa, lo hizo con un simple teodolito Troughlon and Sims; y tal observación le sirvió de base para iniciar una serie de trabajos sobre mecánica celeste y el acercamiento a los métodos Hill-Brown y Olders. En 1916, el 3 de febrero, viajó a Puerto Berrío en compañía de Jorge Alvarez Lleras para estudiar un eclipse total de sol. Los problemas de física matemática que resolvió Garavito tienen que ver con la dinámica de los electrones de Augusto Righi, y con la relatividad de la teoría respecto a la óptica y la aberración de la luz de David Gill. Con tales experimentos, Garavito logró demostrar que así como existían tres geometrías planas, existían otras mecánicas no newtonianas. Garavito Armero reconstruyó la óptica matemática, criticó de manera rigurosa las geometrías no euclidianas y las más sonadas hipótesis físicas, con ánimo de restaurar los viejos principios de la mecánica. Todo ello lo llevó a plantear un importante trabajo sobre las ecuaciones finales para la construcción de unas nuevas tablas de la luna, el cual quedó inédito. Tanto las obras sobre astronomía, como las de mecánica y óptica, trascendieron las fronteras nacionales y alcanzaron reconocimiento internacional. A partir de sus investigaciones matemáticas y astronómicas, Garavito también escribió, desde 1906, ensayos sobre economía política y crítica filosófica, dentro de un marco spenceriano evolucionista. Entendió la filosofía como un producto de las ciencias positivas, a la manera de Descartes y siguiendo la tradición de Leibniz. En su época de juventud, antes de ingresar a la Facultad de Ingeniería, y aún siendo estudiante, Garavito simpatizó con algunos puntos de la Regeneración impulsada por Rafael Núñez; en particular, lo seducía el sistema centralista y la fundación de un Banco Nacional, pues consideraba que estos elementos eran básicos para el Estado y su importancia en las sociedades modernas. Años después, se preocupó por estudiar las fluctuaciones del cambio y la desvalorización del papel moneda; no era partidario de la disminución del gasto o de la economía fiscal para desaparecer el déficit, sino del aumento de las entradas. Sus ideas fueron inspiradas por un riguroso análisis matemático. Fiel a sus principios, Garavito Armero era amigo de asistir a los cafés de la bohemia y la intelectualidad bogotanas, donde hablaba con amigos y ocasionales contertulios. Nunca tuvo plata, pues lo que le sobraba lo daba a los pobres (hasta en eso se mantuvo firme, porque creía que sustraer un centavo a la circulación era un crimen). Durante su vida, Garavito Armero alcanzó ciertas distinciones: fue miembro de número de la Sociedad Colombiana de Ingenieros, de la Sociedad Belga de Astronomía, de la Sociedad Geográfica de Lima y de la Astronómica de Francia, y fue candidato a formar parte de la Academia Hispanoamericana de Ciencias y Artes.