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Un Taitapuro en los 35 años de Altaïr

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Pera Bernadas,dirigiéndose a la audiencia durante la celebración del 35 Aniversario de Altaïr

Un Taitapuro en los 35 años de Altaïr

En Colombia el fin de un año se celebra prendiéndole fuego a un Taitapuro a las 24 horas del 31 de diciembre. El Taitapuro es un muñeco hecho con ropa y zapatos viejos, relleno de paja para que arda bien. De reminiscencias indígenas, es llamado también Año Viejo, dependiendo de la zona del país que se trate. El muñeco lleva colgada una bolsa, destinada a que la gente deposite en ella trozos de papel en los que han escrito las miserias, frustraciones y desgracias que quieren olvidar del año que termina. El fuego purificador se llevará lo malo y el nuevo año se abrirá, virgen y esperanzador, para todos.

Pues el Taitapuro es hoy noticia, también en Barcelona, porque ha cruzado el océano y se ha plantado como protagonista en la celebración de los 35 años de Altaïr, la librería especializada en viajes, icono de trotamundos y viajeros accidentales de todo tipo; y también de los que recorren lugares remotos y culturas exóticas sin moverse de su casa, pero que aman los libros de viaje como instrumentos de sueño y evasión.

El pasado 9 de diciembre, Pep Bernadas hablaba de los 35 años que han pasado desde que comenzó su vida como librero en un pequeño local del Raval barcelonés, hasta hoy en que su negocio ocupa mil metros cuadrados (la librería de viajes más grande de Europa), en la Gran Vía de las Cortes Catalanas, a dos pasos del Paseo de Gracia, en pleno centro de la ciudad.

Pep Bernadas nos contaba los avatares de estos siete lustros transcurridos, junto a un insólito Taitapuro que daba fe de que Altaïr tiene una vocación ecuménica, porque su patria es el mundo entero, lleno de personajes variopintos y costumbres entrañables, a pesar de aparentes distancias físicas y culturales.

Quizás el símbolo del Taitapuro, que se inmola con las penas de otros en medio de la hoguera del año que ha pasado, traiga nuevos tiempos a esta librería con nombre de estrella, que está predestinada a ser más que una librería, a convertirse en un punto de encuentro de gentes que aman el conocimiento, la convivencia, el respeto a lo diferente, la pasión de los viajes. De los viajes “sin etiquetas y yendo más allá de la geografía turística: un espacio cultural basado en una manera particular de ver el mundo”, en palabras del propio Pep Bernadas,